economia de francia y alemania

La verdad sobre Francia y Alemania

Como cualquier campo de actividad, la economía no es inmune a los mitos. En Europa, muchos de los más arraigados hacen referencia a Alemania y Francia –las dos grandes economías de Europa- y su relación. Estos son algunos de ellos:

#1 La mayor tasa de natalidad de Francia lleva a un mayor potencial de crecimiento

El crecimiento de la población puede beneficiar el desarrollo económico, pero no siempre. La tasa de natalidad de Francia en 2015 era de 1,96 hijos por mujer, más alta que la registrada en Alemania, de 1,5. Aún así, en sus últimas previsiones, la Comisión Europea sitúa el potencial de crecimiento alemán en 1,9% para 2017, frente al 1,2 de Francia.

Más capital humano contribuye al potencial de crecimiento de una economía, solo si la gente puede, de verdad, trabajar. En Alemania, la tasa de empleo de las personas entre 15 y 64 años alcanzó el 74,7% en 2016. En Francia, el porcentaje fue del 64,2%, según cifras del Eurostat. Esto demuestra que una tasa de natalidad mayor no conlleva necesariamente un mayor potencial de crecimiento.

#2 La productividad de Francia es mayor por su alto nivel de desempleo

El rendimiento medio por trabajador en Francia está entre los más elevados del mundo y ha seguido siendo así durante las recientes crisis de 2008 y 2011. En 2016, por ejemplo, la productividad en Francia fue un 5% mayor que en Alemania. Incluso tras el ajuste de la tasa de desempleo, la productividad sigue siendo un 1,4% mayor en Francia.

Esto desbanca el mito de que el desempleo está impulsando la productividad de los trabajadores franceses frente a sus vecinos alemanes.

#3 La austeridad fiscal es más fuerte en Alemania que en Francia

El mundo tiende a ver al gobierno alemán como ahorrador, o al menos no tan gastoso como el francés. Aun así, desde 2013, el gasto público alemán se ha incrementado a un ritmo que supera al francés en más del doble (13,6% frente a 6%). En 2016, el gasto del gobierno de Alemania aumentó un 4%, en parte debido a la entrada de refugiados, frente al 1,1% de Francia.

Alemania, lejos de ser tacaña, parece estar virando hacia una deriva de expansión fiscal y Francia ya no es la manirrota que parecía ser. Francia parece estar equiparándose a los estándares de la Unión Europea, que requieren que el gasto público se sitúe al nivel o por debajo de la tasa de crecimiento económico potencial del país.

#4 Francia perdió la carrera de la competitividad frente a Alemania

La base de esta creencia radica en que unos mayores costes laborales en Francia hacen que el país sea menos competitivo que Alemania. Pero, medido en términos de coste laboral unitario, la brecha se ha ido reduciendo claramente en los últimos años.

Una brecha significativa en este sentido surgió entre los dos países tras el año 2000, cuando las reformas Hartz, que introducían fuertes cambios en el mercado laboral, redujeron los costes de trabajo en Alemania. De 2002 a 2012, los costes de personal aumentaron un 9% en Alemania frente al 21% en Francia. Sin embargo, entre 2012 y 2017, después de que Francia decidiese afrontar su rezagada competitividad, el aumento en los costes laborales de Alemania fue casi tres veces superior (9%) al de Francia (3,4%). Esto está estrechando la brecha de la competitividad.

Que los dos continúen convergiendo dependerá de las políticas que adopten ambos gobiernos en relación a los costes laborales, salarios mínimos y exenciones fiscales.

#5 Las pymes alemanas tienen un mejor desempeño que las francesas

Las Mittelstand alemanas (pequeñas y medianas empresas) son conocidas por ser la columna vertebral de la cuarta economía mundial. Suponen un motor de exportación impresionante. Hay 300.000 exportadores en Alemania y solo 125.000 en Francia.

A pesar de ello, en términos de márgenes de beneficios, las pymes de Francia tienen un rendimiento mayor que las alemanas. En Francia, el margen de beneficio es del 3,1%; en Alemania, es solo del 2%. Las pymes de Francia ganan también en otros ámbitos. Por ejemplo: en Francia, el retorno del capital invertido es del 22,4% y en Alemania solo alcanza el 15,3%; mientras que el saldo de tesorería es de 4,9% frente al 4,1%.

Para ser justos, las diferencias podrían darse por la definición de lo que es una pyme en ambos países y por la disponibilidad de los datos. La información financiera está disponible para el 100% de las pymes alemanas, pero solo para el 47% de las francesas, lo que puede llevar a una distorsión de la información.

#6 Francia es el principal socio comercial de Alemania

Alemania es el primer socio comercial bilateral de Francia, y supone el 16,5% de todas las importaciones y exportaciones. Pero Francia no es el principal socio bilateral en comercio de Alemania. Es China, con un 7,9%; Francia es segunda, con un 7,7%.

Francia es el segundo destino de las exportaciones alemanas (8,4%) tras Estados Unidos (8,9%) y solo el tercer proveedor de importaciones tras China (9,8%) y Holanda (8,8%). Por el contrario, Alemania es claramente la fuente más importante de importaciones de Francia (16,9%)  y el principal destino de las exportaciones (16,1%).

Francia ha ido perdiendo importancia como destino comercial para Alemania, pero no es el único. En el año 2000, cerca del 46% de las exportaciones alemanas fueron a la eurozona, mientras que en 2016 el número cayó a 37%.

#7 Porque está creciendo más rápido, Alemania estará invirtiendo más que Francia

Podría pensarlo, pero es lo contrario. Desde 2002, el ratio de inversión total respecto al PIB en Francia se ha situado en todo momento por encima del alemán.

Este ratio indica cuánto está invirtiendo un país en nueva maquinaria, tecnología e investigación. Una cifra elevada indica que un país está intentando alcanzar a otros mercados, o aumentar su competitividad internacional.

En 2016, el ratio permaneció en 22% en Francia y 20% en Alemania. Tanto el sector público como privado tienen mayores ratios de inversión en Francia que en Alemania, lo que sugiere un cierto retraso en inversión del país.