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Australia, tierra de oportunidades

El autor británico William Douglas Jerrold, comentó sobre Australia en una de sus obras: “La tierra es aquí tan amable, que le hacen cosquillas con una azada y ella ríe con una cosecha”.

Si bien el literato hacía referencia a la fertilidad de sus tierras, hoy podemos aplicar esta pintoresca reflexión al abanico de oportunidades que ofrece el país a las empresas. A pesar de la fama de Australia en lo que respecta a la entrada de mercancías en el país, las principales restricciones están relacionadas con su régimen de cuarentena para productos de origen animal y vegetal, y las exportaciones superaron los 170.000 millones de euros en 2016, el correspondiente al 15,5% de su PIB, una cifra nada desdeñable.

La falta de tratados de libre comercio entre Australia y la Unión Europea, y entre el país de Oz y la mayoría de las economías latinoamericanas (tan solo Chile cuenta con uno vigente; Perú, por su parte, se encuentra en negociaciones para conseguir el suyo), no impide que cada año Australia importe varios miles de millones de euros en mercancía proveniente de estas regiones.

Oportunidades de negocio en Australia

Las principales importaciones australianas se centran en vehículos rodados, petróleo, maquinaria industrial, equipos de telecomunicaciones y maquinaria eléctrica.

También son interesantes los sectores de cerámica decorativa, muebles de diseño o textil. En cuanto a la agroalimentación, Australia apuesta por los productos gourmet u orgánicos, productos que se diferencien por su calidad e imagen.

Algunos apuntes sobre la economía de Australia

El estudio Doing Business del Banco Mundial, arroja datos muy positivos sobre la facilidad para hacer negocios en Australia. El país cuenta con una nota global de 15 sobre 190 (1 es lo más positivo), en el cumplimiento de los contratos la puntuación es de 3 y, en la resolución de la insolvencia, el estudio sitúa al país en el puesto 21.

Australia está muy expuesta a los cambios en el clima y los desastres naturales. Durante este primer semestre de 2017, las malas condiciones climáticas (Ciclón Debbie) lastraron el desempeño económico. Algunas minas de carbón se vieron obligadas a cerrar, y el turismo y la agricultura se vieron afectados.

El gasto público y la inversión deberían ganar velocidad gracias a los esfuerzos invertidos en la reconstrucción. Las exportaciones se acelerarían de forma gradual, en línea con la mejora de la demanda mundial y el repunte del turismo.

La aceleración de la economía dependerá del consumo de los hogares. Este podría ser moderado por el escaso crecimiento de los salarios y el alto apalancamiento.

En este contexto, el crecimiento del PIB de Australia alcanzaría un +2,3% en 2017 y +2,6 en 2018.



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